El Evangelio es poder en si mismo, la Palabra de Dios es poder en si misma, Dios es poder en si mismo; porque El es la fuente de todo poder, yo, solo soy el portador del poder cuando me someto a la voluntad y preceptos de Jesús, y someterme es poner en práctica todas las ordenanzas de Jesús. en mi mismo, no tengo poder soy un hombre falible, un hombre con un gran margen de error, no puedo ni debo al igual que todos mis consiervos dar interpretación a la ligera de lo que Dios ordena o promete; no debo manipular la fe de la gente, solo debo someterme, debo humillarme ante el que ha prometido todo. No puedo prometer prosperidad al que siembra; porque entonces me convierto en un defraudador, estoy defraudando a Dios que me ha concedido la oportunidad de ser su ministro, y estoy defraudando al pueblo que Dios ha puesto bajo mi cuidado, no debo prometer un don; porque no soy yo quien lo otorga, si lo hago estoy burlándome de mi Dios, y El dice que horrenda cosa es caer en manos de un Dios vivo; Así es que lo único que tengo autorizado es enseñar, motivar, exhortar, y bendecir al pueblo con la palabra profética que Dios pone en mis labios como pastor. El poder esta al alcance de todos los que hacen la voluntad del Padre, así es que no tenemos que desgarrarnos las vestiduras para atraer el poder sobre la gente, solo debemos esperar con paciencia la voluntad del Padre sobre nuestras vidas. HE DICHO
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