Hay muchas fuerzas en este mundo que se han puesto en orden y quieren evitar que la gente que sigue a Cristo entre en su herencia. Una de esas fuerzas es: EL ESPIRITU FARISEO.
La dirección judÃa en los tiempos de Cristo, eran los encargados de interpretar la ley y los profetas. Los rabinos judÃos, bajo la autoridad de Shamai, de Gamaliel, de etc, reinterpretaron el significado de palabras y de conceptos del antiguo testamento, de tal manera y de tal modo que la gente no pudiera ver la verdad al leer ellos mismos las escrituras. Sus enseñanzas pusieron escalas sobre los ojos de la gente, de tal forma que evitaban que estos pudieran ver la verdad escritural; las palabras y los conceptos redefinidos por los rabinos dieron vuelta convirtiendo la verdad en una mentira..
Hoy los lÃderes de la iglesia moderna han hecho lo mismo, miles de tradiciones y enseñanzas de hombres evitan que miles de personas puedan ver la verdad escritural. Cada denominación hace esto: El lÃder de la denominación interpreta palabras, frases o los libros de la Biblia, de cierta manera atrae a muchos discÃpulos que forman iglesias, crean instituciones para perpetuar eso que enseñan: institutos bÃblicos, estudios en la escuela del domingo, casas editoriales que en su estructura publican solamente los libros que permanecen dentro de ese sistema, emisoras de radio con programas amoldados al sistema, canales de televisión etc. Aquel que no case en el sistema creado será excomulgado, acusado de hereje, rebelde, maldecido y atado y se le estigmatiza de tal manera que sea rechazado por los demás miembros de la organización.
Este espÃritu de fariseo (hipócrita) está vivo hoy más que nunca produciendo:
Orgullo, autosuficiencia, legalismo el cual antepone a toda otra consideración la aplicación de las leyes creadas bajos sus propios estándares y no los estándares divinos.
Al mismo tiempo producirá que la persona se deteste a si mismo de forma oculta; ya que la conciencia condenará al alma que ha caÃdo brevemente del estándar que la persona ha instalado para otros. Cuando estamos en esta condición nos atormentatamos y alternadamente atormentamos a otros. Damos vuelta a esa cólera hacia nuestros enemigos percibidos.
Cuando nos hacemos autosuficientes, nos exaltamos y nos gloriamos poniendo a los demás debajo de nosotros.
Este espÃritu fariseo siempre está buscando una abertura en nuestro corazón. Desafortunadamente una ves que nos seduce los primeros efectos son CEGUERA ESPIRITUAL. Pensamos que estamos siendo santos cuando en realidad apestamos de autosuficiencia, legalismo y de hipocresÃa.
Cuando nos encontramos impregnados de este espÃritu, escogemos y elegimos leyes religiosas de varios lugares para hacerlas caber en nuestra propia forma de vida. Escogemos las iglesias que caben en nuestra "zona de comodidad". Entonces torcemos las leyes y las ensamblamos para que puedan caber en nuestros propios estándares.
El fariseÃsmo judÃo era experto en torcer la ley mosaica en su favor y en contra de otros, especialmente contra los pobres, las mujeres, los enfermos y los gentiles. Jesús condenó este comportamiento más que ningún otro. Uno no tiene que ser adherente a la ley música o a algunas porciones de esta para JUGAR AL HIPOCRITA. Uno puede levantarse a grandes alturas en las denominaciones, caminando sobre la gente, pero esto tiene un "costo espiritual". Si nos hacemos codiciosos y crÃticos no gozaremos del amor de Dios, la paz que sobrepasa todo entendimiento y la alegrÃa que produce el EspÃritu Santo viene a nosotros cuando somos humildes. Si, podemos lograr altas posiciones en este mundo, podemos ganar mucho dinero, fama, cosas materiales, pero nuestro ser interno se convertirá en un infierno vivo que se derramará encima en la vida de muchas personas para extraviarlas y llevarlas a un abismo.
La oscuridad en el cristianismo tradicional (siendo más de 30.000 diferentes denominaciones cristianas existentes actualmente) me convencen que millones de cristianos han "sido infectados por este espÃritu fariseo".
Con el estudio del material de la escuela bÃblica, escrito por las jefaturas denominacionales, a través de los lideres de la iglesia, en los libro, institutos bÃblicos; cada jefatura denominacional tradición de hombres y doctrinas de demonios dejando la palabra de Dios sin ningún efecto en el creyente.
Estas tradiciones cristianas hacen las mismas cosas a los cristianos modernos que hicieron a los judÃos hace 2000 años. El pueblo no podÃa reconocer al MesÃas. Los lÃderes enseñaron al MesÃas como un hombre de guerra, de polÃtica, militar. Cuando Jesús enseño su mensaje esto, los fariseos, lo instigaron llevándolo ha la cruz. Este espÃritu fariseo es asesino. En ese mismo espÃritu la tradición católica mato a miles de personas, le llamaron santa Inquisición. Estos inquisidores los hay hoy en dia católicos, evangélicos, ortodoxos. Muchos lÃderes cristianos hacen la supuesta obra de Dios sin importar a quién pisotean, hasta el punto de matar por la obra, y yo se que esto suena contradictorio pero yo se lo que hablo, lo he vivido en 18 años de ser cristiano. Todos los dÃas recibo en mis correos insultos de todo tipo, me llaman hereje, anatema, apostata, otros me han amenazado, me mandan virus electrónicos, me han dicho bocón, muchos de esos insultos provienen unos que se dicen ser apóstoles, hombres de ministerio (mis correos llegarán ha 5000 semanales antes de finalizar el año, una gran cantidad lo reciben pastores y lideres en todo el mundo) supuestamente espirituales.
Este espÃritu fariseo se mueve en diferentes niveles; lo hace a traves de una pequeña congregación local e igualmente se mueve a través de grandes organizaciones muy bién estructuradas por ejemplo las asociaciones bÃblicas encargadas de traducir las biblias.
Las traducciones bÃblicas antiguas tenÃan muchas lecturas marginales que revelaban la falta comprensión de ciertas palabras y testos. Estas lecturas marginales se han quitado de las biblias modernas para alentar la creencia en la doctrina bÃblica de la inerrancia (traducción original sin error). Sin embargo los eruditos bÃblicos hebreos informan que en la actualidad tienen dificultad en saber el significado real de muchas partes del antiguo testamento. El tanakh una publicación de la sociedad judÃa moderna conservan centenares de palabras los cuales los eruditos judÃos modernos no saben su significado. ESTA CLASE DE INTEGRIDAD está faltando muy grandemente en la industria de publicaciones cristianas. La inerrancia bÃblica de las traducciones es un mito que cubre ha muchas publicaciones bÃblicas, no mostrando honestidad con los compradores de dichas publicaciones.
Por supuesto, muchos de mis lectores no creen realmente todo lo anteriormente dicho. Estamos absolutamente confiados en nuestra pequeña esquina oscura, nuestro pastor es agradable, hizo instituto bÃblico, fue a la universidad de la Biblia, al seminario; la iglesia está bien establecida en la comunidad con toda SEGURIDAD CREEMOS QUE ESTAMOS EN TIERRA SEGYRA. Y mientras rechazamos caminar fuera de los lÃmites de nuestra denominación o iglesia, nos sentiremos absolutamente seguros en nuestra creencia. Para la mayorÃa será extraño la afirmación de cómo la iglesia se ha extraviado y perdido lejos de las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles. La mayorÃa prefiere dormir en la cáscara de huevo (cobertura denominacional) que muchos lÃderes han creado para ellos.
El fariseismo judÃo se aparto bien lejos en cuanto a la enseñanza mostrada por Dios en el viejo convenio, pero eran demasiado orgullosos y autosuficientes para verlo. Si ellos se hubieran dado cuenta y reconocÃan su condición Jesús habrÃa podido curarlos de su ceguera. (El que tenga oÃdos para oÃr que oiga).
La luz oscura del legalismo y la tradición de los hombre está tan impregnada en todas lasa denominaciones cristianas que un escrito como este no los va ha convencer de lo contrario tendrá que venir un viento o mejor un huracán de parte de Dios para remover toda la cizaña creado por este espÃritu fariseo.
Los opresores de mi pueblo son muchachos,
y mujeres se enseñorearon de él.
¡Pueblo mÃo, los que te guÃan te engañan
y tuercen el curso de tus caminos! (IsaÃas 3:12)
La gracia, la paz y la misericordia sean a vosotros de Dios el Padre y nuestro Señor Jesucristo.
En el
Mario RodrÃguez Bernier
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