Welcome Guest Login or Signup
LIVE CHAT | INSTANT MESSENGER | BOOKMARK
| LANGUAGE:
 

BLOGS   WRITE NEW BLOG   EDIT BLOGS  
 
RSS
EN LA TABLA DE TU CORAZON
Posted On 08/29/2010 22:19:01 by Jonathan-Bravo
EN LA TABLA DE TU CORAZON Por: Jonathan Bravo Cita Base: Proverbios 3:1-8 “Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.” El crédito del primer trasplante de corazón de humano a humano fue dado al equipo del Profesor Christiaan Barnard. Sin embargo, el cirujano sudafricano Hamilton Nakise se encontraba en el puesto clave, pero mantenido en la clandestinidad por ser negro, El llegó a impartir clases de medicina durante 40 años, cobrando un salario como jardinero de 275 dólares al mes en el Groote Schuur Hospital. Dicho acontecimiento fue el 2 de diciembre de 1967. El paciente era Louis Washkansky de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el cual vivió 18 días antes de morir de neumonía. El donante fue Denise Darvall, quien se encontraba en muerte cerebral tras un accidente de automóvil. Es sorprendente lo que la medicina moderna puede lograr, en cuanto al manejo de tejidos físicos se refiere. Se han perfeccionado tantos conocimientos y técnicas que parecen lograr verdaderos milagros, Proverbios 22:12 dice “Los ojos de Jehová velan por la ciencia” Así que al final de cuentas, todo el crédito es para Él. Dios está a favor del conocimiento, no de la ignorancia. Esa es la razón por la cual ha permitido y les ha abierto los ojos a muchos para realizar grandes cosas, aunque ellos muchas veces no lo reconozcan. La enseñanza que El Espíritu Santo nos ha preparado para hoy es acerca de un verdadero milagro que es mucho mejor que quitarle un órgano a alguien para dárselo a otro y que se mantenga palpitando por 18 o más días. Si eso nos sorprende, debiéramos mirar lo que Dios es capaz de hacer con corazones endurecidos, infartados por la necedad de la perversidad y moribundos. ¿Quiere leer conmigo la siguiente promesa, por favor? Y tome cada uno La Palabra que le corresponda. “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová El Señor.” Ezequiel 11:19-21 Es cierto que el ser humano conoce muchas cosas de su composición y funcionamiento físico, también ha intentado tratar algunas cosas del alma, pero como es un campo mucho más misterioso y se requiere estar en un nivel espiritual para entenderlo, los más adelantados académicamente quedan limitados. Solamente quien entre al sistema de Dios puede entender a Dios, recibiendo por revelación del Espíritu “conocimientos especializados” para poder atender almas y espíritus. Dios es El único que conoce el corazón del hombre; por eso haremos bien en estar dispuestos a que Él nos mantenga en esa relación estrecha que tanto desea con nosotros. Mire Isaías 57:15-21: “Porque así dijo El Alto y Sublime, El que habita la eternidad, y cuyo Nombre es El Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado. Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón. He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré. Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.” En la Biblia, La palabra "Corazón" aparece 873 veces, "Corazones" aparece 88, pero las palabras que se traducen "Corazón" (He. Lev, Gr. Kardia) rara vez se refieren a nuestro corazón literal, ese músculo maravilloso del tamaño de puño que en su condición basal late alrededor de 70 veces por minuto y bombea más de 5000 litros de sangre por día a los pulmones, al cerebro, a todo el sistema circulatorio incluyendo a cada célula y vaso sanguíneo. Sin él funcionando no podríamos vivir. El corazón al que La Biblia se refiere tampoco es ese dibujito rojo que se hace con dos líneas curvas, eso es arte, y se ha utilizado para representar la emoción, el enamoramiento y la pasión. El amor como el mundo lo tiene y lo vive, es un nivel muy pobre al lado del significado total que realmente tiene. Mire esto: “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.” Proverbios 4:20-27 El corazón Bíblico no es físico, pero para poder entenderlo, se buscó un órgano que lo representara y se eligió esa bomba muy bien diseñada y en ritmo constante y presión exacta. Es sorprendente, porque primero se pensó en el ser interno con todo su potencial de pensamiento, pasiones, cuestiones morales, deseos y necesidades emocionales. A todo eso se le llamó Kardia y a la manera de cuidar en buenas condiciones su funcionamiento se le llamó Tórax, entonces cuando se estudio la anatomía y fisiología del cuerpo humano, al órgano se le designó con el nombre corazón y a la caja de costillas se le llamó Tórax. Es sorprendente también cómo la presión resiste la gravedad y la presión atmosférica e incluso regula el trabajo del cerebro, vista, riñones, estómago, etc. ¿Y qué pasa si se sufre de la presión? ¡se desmaya! ¿Qué son los padecimientos cardiovasculares? ¿Y qué sucede cuando el corazón se detiene? ¡Pues, muere el cuerpo! ¡Se cae porque ya no hay presión! La Biblia se refiere al “Corazón” como al centro del ser interior, al centro del alma, por decirlo así, es el sitio espiritual creado por Dios como una fuente del pensamiento y la razón, del carácter y la personalidad, de las emociones y la voluntad, del entendimiento y la sabiduría, la fuente de los anhelos y las pasiones, literalmente La Biblia lo describe como el manantial con latidos de donde surgen a borbotones la necesidad de satisfacción, de todo lo que afecta la actitud y la conducta de cada individuo. En cuanto a su utilización del Griego kardia en el NT, denota: (a) el asiento de la vida física (Hch 14.17; Stg 5.5);(b) el asiento de la naturaleza moral y de la vida espiritual, el asiento del dolor (Jn 14:1; Ro 9.2; 2Co 2.14); del gozo (Jn 16.22; Ef 5.19); de los deseos (Mt 5.28; 2 P 2.14); de los afectos (Lc 24.32;Hch 21.13); de las percepciones (Jn 12.40; Ef 4.18); de los pensamientos (Mt 9.4; Heb 4.12); del entendimiento (Mt 13.15; Ro 1.21); de los poderes de raciocinio (Mc 2.6; Lc 24.38); de la imaginación (Lc 1.51); de la conciencia (Hch 2.37; 1 Jn 3.20); de las intenciones (Heb 4.12, cf. 1 P4.1); de los propósitos (Hch 11.23; 2 Co 9.7); de la voluntad (Ro 6.17; Col 3.15); de la fe (Mc11.23; Ro 10.10; Heb 3.12) El «corazón» se tiene como el centro de la conciencia y del carácter moral. ¿Cómo responde uno a la revelación de Dios y del mundo que nos rodea? Job responde: «No me reprochará mi corazón en todos mis días» (27.6). Lo contrario aparece con David al que «le pesó en su corazón»(2 S 24.10LB A). El «corazón» es la fuente de las acciones del ser humano: «En la integridad de mi corazón y con manos inocentes yo he hecho esto» (Gn 20.5LB A; cf. v. 6). David anduvo «con rectitud de corazón» (1 R 3.6); y Ezequías «con corazón íntegro» delante de Dios (Is 38.3).Únicamente la persona «de manos limpias y corazón puro» (Sal 24.4LB A) puede estar en la presencia de Dios. Lev en Hebreo puede referirse al centro de la rebelión y del orgullo. Dijo Dios: «Porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud» (Gn 8.21LB A). Tiro es como todo ser humano:«Por cuanto tu corazón se enalteció, y porque, a pesar de ser hombre y no Dios, dijiste: «Yo soy un dios … »» (Ez 28.2RVA). Todos llegan a ser como Judá cuyo pecado «está grabado en la tabla de su corazón» (Jer 17.1). Dios controla el «corazón». Por su «corazón» natural, la única esperanza del ser humano está en la promesa de Dios: «Os daré corazón nuevo … y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne» (Ez 36.26). Por esto el pecador ora: «Crea en mí, oh Dios, un corazón puro» (Sal 51.10); y «Afirma mi corazón para que tema tu nombre» (Sal 86.11). También, como dice David: «Yo sé, oh Dios mío, que tú pruebas el corazón y que te agrada la rectitud» (1 Cr29.17). Por tanto, el pueblo de Dios busca su aprobación: «Escudriña mi mente y mi corazón» (Sal26.2). El «corazón» simboliza el fuero interno del ser humano, su propia persona. Como tal, es la fuente de todo lo que hace (Pr 4.4). Todos sus pensamientos, deseos, palabras y acciones fluyen desde lo más profundo de su ser. Con todo, ninguna persona logra entender su propio «corazón» (Jer 17.9). Al seguir el ser humano su propio camino, su «corazón» se endurece cada vez más. Pero Dios circuncidará (recortará la inmundicia) del «corazón» de su pueblo, para que le amen y obedezcan con todo su ser (Dt 30.6). (Diccionario Bíblico VINE Editorial Caribe) El corazón del hombre es su sentir, su desear, su actitud, su carácter, su alma, su hombre interior. ¿Ya comprendemos? Ahora, El pecado contamina nuestros corazones, daña nuestra estructura fundamental, nuestra función integral, nuestra manera de ver la vida, nuestra manera de sentir, nuestra manera de amar. El pecado echa a perder cada cosa que brota de ese corazón sucio y enfermo. El pecado deja marcas permanentes. Traumas, rencores, celos, complejos, confusión entre lo que es bueno y lo que es malo ante los ojos de Dios. (1Reyes 3:9). Llegamos al Señor y nuestro corazón debe entrar a un proceso de resucitación, de trasformación en su naturaleza y de conversión consciente hacia la voluntad de Dios. Es en ese proceso muy difícil y a veces lento donde nuestro corazón se rinde a Cristo, deja de estar entenebrecido, ciego, necio, endurecido, voluble, triste, perverso, engañoso y cruel, para comenzar a enamorarse del Señor Jesucristo y comienza a brotar la entrega y pasión por servirle, por vivir cada latido en su voluntad, así es como comienza una nueva pasión por la vida cotidiana. Así debiera ser, sin embargo por lo regular, ni se enseña, ni se sabe bien de qué se trata ni qué es lo que sucede y entonces hay peligros serios de fracasar en la recién comenzada vida nueva. Por eso muchos comienzan pero al poco tiempo se apartan del Camino. ¿Los predicadores somos culpables de una predicación sentimental? Parece que sí, hace ocho días les decía que debemos ser cuidadosos porque al venir al Señor nos volvemos muy sensibles y eso no es necesariamente malo, ¡Es bueno! ¡Muy bueno! Pero debemos sujetar esa vida según alma (carne) a la vida según el espíritu y el espíritu sujeto al Espíritu Santo. Muchos aquí se confunden creyendo que ser cristianos solamente es llegar a ser “gente buena”, sentir bonito y ser sensibles a otros. Por favor no se confunda, hay algo mucho más. Todos sabemos lo inseguras que son las emociones para depender totalmente de ellas. ¡Cuidado! tenemos un traidor dentro de nosotros. "El corazón es engañoso y perverso", nos recuerda Dios a través de su profeta Jeremías, capítulo 17. Algunos predicadores solo muestran los beneficios de recibir a Cristo desde el punto de vista emocional, les gusta y les conviene explotar las emociones de la gente y se les olvida explicar y dar el ejemplo de las obligaciones que claramente indica La Biblia respecto a la renovación del entendimiento, del dominio propio, de la disciplina como discípulo, del esfuerzo constante para ser fieles al Señor, de la lealtad a la causa de Cristo y de la permanencia en el orden y la nueva vida espiritual. Está de moda hacerse cristiano sin convertirse ¿Qué es eso? ¿Es usted un predicador? ¿Qué me dice al respecto? ¿Cree usted que mucha gente en lugar de convertirse se aparta del Señor cuando sus expectativas sentimentales no se cumplen? ¡Qué tristeza, yo así lo veo! No me haga caso a mí, pero ¡¿Cómo lo verá El Señor?! ¿Cuántos tienen un corazón? ¡Todos! ¡Todos tenemos uno! La pregunta es: ¿En qué condiciones está nuestro corazoncito? El Cardiólogo espiritual ha aparecido como incognito, pero cuando le permitimos actuar, no solamente diagnostica, pero tiene el poder de no solo cambiarnos un poquito el corazón, sino darnos uno nuevo. ¿Alguien ya está estrenando? Y es que el primer mandamiento, reiterado por Jesús, indica amar a Dios con “todo el corazón", alma, mente, fuerzas, o sea, todo lo que tenemos. Así que Cristo no quiere solo cambiar tu corazón un poco sino hacerlo de nuevo. Miremos qué dice en Mateo 9:16-17: “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.” Ahora miremos también el siguiente pasaje que explica cómo es que muchos corazones pueden ser religiosos pero no han cambiado su naturaleza: La religión es incapaz de hacerlo. “Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo Él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo Él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.” Mateo 15:1-20 Hay que asegurarnos de que realmente Cristo Viva en nuestro corazón, porque si Él no vive allí, lo que rebosará ese corazón será mentira, apariencia, maldad, debilidad y muerte. Por el contrario, si de verdad hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador y Señor, todo lo que brotará de ese corazón nuevo será Cristo, La Vida. ¡Todo lo que salga de ese nuevo corazón será para la Gloria, honra y alabanza del Dios que nos amó y nos redimió! “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23. “Cuando recuerdo del amor Divino Que desde el cielo al Salvador envió Aquel Jesús que por salvarme vino Y en una cruz sufrió y por mi murió. // Mi corazón entona la canción Cuan Grande es El, Cuan Grande es El. // En tan solo dos pasajes de Proverbios ya hemos descubierto las expresiones de esa Vida Nueva. ¿Las notó? Conciencia de Dios, de su Palabra, Temor de Dios, largura de días, años de vida, paz, misericordia, verdad, gracia, buena opinión, confianza, sabiduría, santidad, medicina, refrigerio, prudencia, inteligencia, satisfacción, limpieza, seguridad, valentía, todo eso. ¡Mejor ni acordarnos de cómo vivíamos antes! ¿Verdad? Sin Dios, con un corazón malo, necio, ciego, sucio, brusco, terco, débil, perverso, maligno, temeroso, cruel, idólatra, lleno de demonios, en condenación. Muchos no creen esto porque dicen que no lo ven, tampoco ven el internet y sí creen en él y lo usan. Así, las evidencias tanto de un corazón como de otro, están a la vista. “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Hebreos 3:7 – 4:13 Mire su nuevo corazón: “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en El Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.” Tito 3:1-8 Si usted no sabía, o no comprendía esto que acaba de escuchar y por El Mensaje de hoy abre su corazón al Señor, invítelo con sus propias palabras a venir a su vida y llenarle. Seguro que Él vendrá, porque ha prometido entrar a cada corazón que le abra la puerta, y permanecer en él. El Espíritu de Cristo, a quien conocemos como El Espíritu Santo vendrá a vivir dentro de usted y su vida nunca más será la misma. Mire esta promesa: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” Jeremías 31:31-34 Y para quienes ya conocemos de este asunto, debemos anhelar vivir para Dios, pero no a medias, porque mire quien es el que conoce y revisa los corazones: Sofonías 1:12: “Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal.” ¿Qué piensa? Dígame, ¿Qué está brotando de ese corazón espiritual? ¿Cristo? ¡Déjelo ver! ¡Muéstrelo más! Pero algunos corazones están cansados, enojados, decepcionados, desenfocados, gordos por los afanes de esta vida, tristes, desconfiados, solitarios, celosos, secos, duros, tímidos, de doble ánimo, etc. ¿Será esa la voluntad de nuestro Padre? Mejor miremos sus promesas: “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.” ¿Quién pedirá al Señor ese nuevo corazón? ¿Quién se atreverá a creerle? Hay la posibilidad de que a partir de hoy usted sea una persona nueva, bien afirmada en El Señor. Solamente tiene que pedirlo. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.” Salmo 51:10-12 CENTRO CRISTIANO HISPANO P. O. Box 3455 Santa Rosa, CA. 95402 cchsr@gmx.us

Bookmark:




*** predico.org ***