Por mas de veinte años soy pastor, gracias a Dios, por cincuenta y siete años he sido familia de un pastor, pues mi padre fue pastor y desde que tengo uso de razón he sabido lo que es tratar con el pueblo de Dios; eso para mi es un gran privilegio que me obliga a una tremenda responsabilidad al abrir mi boca y usar mi pluma para externar algun consejo de la palabra de Dios, así es que ahora quiero compartir con todos los que entran a esta pagina cristianos comunes o pastores, una serie de temas que como lo he dejado bien claro, son los distintivos de un verdadero cristiano.
El gran escritor Hamlet decía: "El mundo esta descoyuntado; maldita suerte la mia que yo naciera para tener que arreglarlo" así actua la gente común. Mientras Vrie afirmaba: "¡Hay tanto que hacer! que ¡bien vale la pena vivir!". Así debe vivir y pensar el cristiano. Catalina Mansfield dijo: “yo quisiera, al entenderme a mi misma, comprender a los demás”. Esta es una de las más grandes responsabilidades que afronta la humanidad; entender al prójimo y ayudarle en sus necesidades más básicas como son la necesidad espiritual y de comprensión. Jesús nos compro con su sangre preciosa para hacernos responsables (vamos a hablar mas adelante en esta serie de estudios de esta cualidad), precisamente de esto, de comprender y ayudar a nuestra gente; pero no lo podemos hacer si no hemos comprendido el privilegio que Dios nos da de ser sus hijos, y déjeme decirle que uno de los vicios que hemos arrastrado de nuestra vida pasada hasta nuestro vivir en Cristo es: el peligro de la “libertad” que tanto defiende el hombre “intelectual”; “hablar mucho y comprender poco” espero en Dios que podamos romper ese vicio, y como mencionábamos en uno de nuestros estudios, debemos pedir a Dios un oído ungido para escuchar, entender y poner por obra lo escuchado y entendido; pero como a veces no escuchamos ni atendemos, no aprendemos, y como no aprendemos; pues no ejercemos nuestra privilegiada responsabilidad de comprender y ayudar al mundo. Es un tanto preocupante en nuestra gran y conflictiva ciudad que no conozcamos a nuestros vecinos; pero, más preocupante es que como familias no nos conozcamos, que el esposo no comprenda a la esposa y viceversa y por obvias razones no se conocen, que no comprendamos a los hijos y estos no nos comprendan, todo porque de verdad no nos conocemos; y si como familia personal y humana no nos conocemos ni nos comprendemos, como familia espiritual (Iglesia), menos, y si como Iglesia no nos comprendemos y conocemos, estamos tirando por la borda nuestro privilegio de ser sal y luz de la tierra y otro tipo de personas, religiones, y practicas malsanas están tomando nuestro lugar. Y desgraciadamente todo se desprende de no poner atención y en práctica lo que se nos dice todos los días de culto. Un general del ejercito pierde su personalidad cuando se quita su uniforme y sus insignias que lo distinguen, aunque el hecho de no tener el uniforme no lo exime de ser lo que es, si un soldado lo encuentra en la calle, no lo saluda como esta indicado en el reglamento del ejercito, y no porque el soldado sea insubordinado sino porque el General no trae sus insignias que lo distinguen como lo que es. O como cierto presidente que pretendía ser un ciudadano común. El presidente, desde el día en que se le impuso la banda presidencial, es presidente durante todos los seis años de su mandato, día y noche, él es el presidente. Así usted y yo desde que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador somos sus hijos en todo momento las 24 horas del día, y en todo lugar, somos privilegiados, pues hemos sido escogidos para ser unos verdaderos adoradores; debemos poner en nuestra vida cristiana estos nueve distintivos y ponerlos en práctica porque esto es lo que nos hacen diferentes a todo el género humano.Como su pastor le insto a ser un cristiano de convicciones firmes, libre de la hipocresía y el cinismo de: “así soy y que le voy a hacer” ¡¡SOMOS HIJOS DE DIOS! ¡SOMOS SU PUEBLO!!
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