Cuando Jesús recorría la tierra ejerciendo su ministerio, mostro que El no había venido a los ricos ni a los saludables, el vino para atender y satisfacer la pobreza y necesidad de la humanidad.
En este tiempo existen miles de personas a las que se les pregunta como están y la respuesta logica e inmediata es: bien; pero, en realidad no estan bien, porque sus corazones estan heridos, tienen porblemas económicos, familiares, matrimoniales, y de diversa índole; pero, su respuesta es a quien le pregunta ¿como estas? Bien, no hay problema, yo creo que mas que afirmar que estan bien, es el deseo de estar bien, pero no lo estan, así que es menester reconocer delante de aquel que puede ayudar al necesitado, que se esta metido en problemas hasta el cuello, o hasta la mollera, reconocer que le necesitamos que sane nuestras heridas, perdóne nuestros pecados, y ayude en nuestros problemas. La invitación de Jesús sigue vigente ahora como hace casi dosmil años: ¡VENGAN A MI TODOS LOS QUE ESTAN TRABAJADOS Y CARGADOS QUE YO OS HARE DESCANSAR! Si el hombre supiera la facilidad que es tener comunión con Jesús, desde cuando ya los problemas que aquejan a esta humanidad ya se hubieran resuelto; pero esto es solo para aquellos que abren sus oídos y corazón para tomar la invitación de Jesús, e invitarle a entrar en la vida para ser felices y tener paz. Hoy en día necesitamos dejar escuchar este mensaje, no a los miembros de la iglesia desde un púlpito, necesitamos dejarlo oír en las calles, en los barrios peligrosos, en las zonas prohibidas. La gente se esta muriendo en sus delitos y pecados, esta necesitando un buen medico que les ayude, no que les de terapia ni tratamiento médico, sino que le sane definitivamente. Ese médico es Jesús que no es una religión, es una realidad, así es que si por casualida entraste a esta pagina y te topezaste con este blog y estas necesitado de paz y felicidad. Has encontrado la clave Jesucristo te ama y dió a su amado Hijo para que muriera en la cruz del calvario, y con eso todos los pecados que te han atormentado y llevado a la busqueda de una puerta falsa, sean perdonados. Acepta a Jesus. Dile en tus propias palabras: Jesús te necesito, se que has estado tocando a mi corazón; pero yo por necio no te había querido escuchar; pero ahora quiero sentir que puedes cambiar mi vida, te acepto como mi Salvador. Dios te bendiga
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