Preocuparse es entrar en un estado de intranquilidad, temor, angustia o inquietud. Creo que todos sufrimos a causa de nuestra preocupaciones dado que somos frágiles y débiles. El problema de dar un lugar de preeminencia a la preocupación puede llevarnos a desequilibrios emocionales que pueden afectar aún nuestra salud. El deseo de Dios es que sus hijos aprendan a confiar en El (Juan 14:1). La turbación del corazón tiene que ver con un estado de confusión, desorden y desconcierto. Jesús d...
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