Title: HABITANDO EN MEDIO DE PUEBLO QUE TIENE LABIOS INMUNDOS
Tags: Isaias, Palabrotas, Trasformacion, Poder, Lepra
Blog Entry: Cita Bíblica: Isaías 6:1-8 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de Él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” Isaías fue un profeta que tuvo su ministerio unos 750 años antes que naciera El Señor. A diferencia de mucha gente de Dios, Isaías no provenía de ser un jornalero, un pastor de ovejas o vacas, ni un pescador. El era de la realeza, fue un príncipe y estaba familiarizado con toda la política de su tiempo. La experiencia que tuvo de la revelación de la Majestad de Dios contrastaba totalmente con lo que él conocía. Hablemos un poquito del rey Uzías para comenzar a entender El Mensaje. 2 Crónicas 26. “Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, el cual tenía dieciséis años, y lo pusieron por rey en lugar de Amasías su padre. Uzías edificó a Elot, y la restituyó a Judá después que el rey Amasías durmió con sus padres. De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre. Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días que buscó a Jehová, Él le prosperó. Y salió, y peleó contra los filisteos, y rompió el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edificó ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos. Dios le dio ayuda contra los filisteos, y contra los árabes que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas. Y dieron los amonitas presentes a Uzías, y se divulgó su fama hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho altamente poderoso. Edificó también Uzías torres en Jerusalén, junto a la puerta del ángulo, y junto a la puerta del valle, y junto a las esquinas; y las fortificó. Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas: porque tuvo muchos ganados, así en los Sefela como en las vegas; y viñas, y labranzas, así en los montes como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura. Tuvo también Uzías un ejército de guerreros, los cuales salían a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jehiel escriba, y de Maasías gobernador, y por mano de Hananías, uno de los jefes del rey. Todo el número de los jefes de familias, valientes y esforzados, era dos mil seiscientos. Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra, de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos. Y Uzías preparó para todo el ejército, escudos, lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras. E hizo en Jerusalén máquinas por inventadas por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras, y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso. Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes. Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios. Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso. Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; e le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido. Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra. Los demás de los hechos de Uzías, primeros y postreros, fueron escritos por el profeta Isaías, hijo de Amóz. Y durmió Uzías con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: Leproso es. Y reinó Jotam su hijo en lugar suyo.” La palabra hebrea AMAL se traduce pecado en nuestras Biblias, pero significa “estar podrido por dentro” y “destruirse a sí mismo y ocasionar la descomposición de otros” y ¡Uzías iba bien pero terminó muy Amal por fuera también! Tal vez eso impresionó tanto a Isaías quien debió conocerle bien, pero en ese tiempo Dios estaba tratando con él para llamarlo a ser su profeta, su portavoz, para que llegara a ser “La boca de Dios” ¡Imagínese! Entonces tenía que ser traumáticamente confrontada su condición humana con La revelación de La Gloria, de La Santidad y del Poder de Dios. ¿Y Cómo le fue? ¡Tuvo una visión de Dios en la que creyó que moriría! ¡Tal vez terminó tirado en el suelo! ¡Pero él sí fue trasformado! (Porque hay mucha gente que se cae a cada rato y hace tanto show pero siguen siendo los mismos y hasta peores) Isaías, en su visión, terminó con la boca quemada. ¿A usted que le prometían hacer cuando decía groserías? ¡Allí están ya los testimonios! Una de las cosas más notables en la experiencia de Isaías es que tomó la responsabilidad de sí mismo, ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios…! El no culpó al medio ambiente como a la sicología moderna le encanta discutir. Isaías denuncio su medio ambiente “y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos” Isaías no se contó como la consecuencia de su ambiente, solo lo tomó como referencia. El tomó responsabilidad de su propia vida y en cierta forma dijo “todos somos iguales” El hombre es malo… Hay gente que no puede comunicarse sin decir palabrotas. Y en muchos casos son disfrazadas o no son solo malas palabras sino señas, expresiones de gestos y hasta ruidos y quejidos. Cada persona dice quien es por su actitud y por cómo habla. “El hombre malo, el hombre depravado, Es el que anda en perversidad de boca; Que guiña los ojos, que habla con los pies, Que hace señas con los dedos. Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; Siembra las discordias. Por tanto, su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.” Proverbios 6:12-15 “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.” Proverbios 18:20,21 Y El Señor mismo diagnosticó ese terrible mal del lenguaje entre la gente de su tiempo, ¡usted no se preocupe mucho, hablaba de esa gente! De ese tiempo! Je je! ¡Pero por supuesto que está hablando para todos nosotros hoy! ¡Y lo bueno es que ya lo sabemos! ¡El Señor dice que las palabras son para algo más que solo comunicarnos! “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” Mateo 12:34-37 Y es que la gente de Dios necesita ser drásticamente trasformada por dentro y por fuera. ¿Recuerda a dos de los principales apóstoles? Pedro, después de andar con Jesús por más de tres años, predicar, sanar enfermos y expulsar demonios, un día se puso a hablar como costeño. “Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar.” Mateo 26:74 Cuando la gente sin educación habla sus groserías, no se aflige ni se avergüenza y se entiende que es su ignorancia. Pero cuando alguien que se supone es más refinado, también se las sabe y las dice, como que se le disculpa porque se piensa que es el folklore con que adorna el idioma. ¿Usted cree eso? El mismo Apóstol Pablo un día tuvo que disculparse porque se le fue la lengua… y porque recordó lo que dice La Palabra en Éxodo 22:28 “Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.” Hechos 23:1-5 ¡Ay, ay, ay! ¿Qué hay en el corazón? Maldad, rebeldía, inconformidad, vulgaridad, insulto, tonteras y dichos mundanos. ¿Sabía usted que Dios en su Palabra no está de acuerdo con los dichos mundanos? Tampoco que mencionemos siquiera a otros dioses. “¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?” Ezequiel 18:2 “Y todo lo que os he dicho, guardadlo. Y nombre de otros dioses no mentaréis, ni se oirá de vuestra boca.” Éxodo 23:13 ¿Estoy exagerando? ¡Dígale a su esposa los nombres de sus antiguas novias ¿y a ver cómo le va?! Lo que El Señor quiere es que por el poder del Espíritu Santo seamos regenerados en nuestro interior y en nuestro exterior. Hay algunos que dicen: “¡Yo solo maldigo cuando me enojo!” ¡Con eso tiene! ¿Y para qué quiere más? El Espíritu Santo quiere regenerarlo a tal grado que ya ni se enoje, que ya ni sienta feo por más que le hagan o le busquen. “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.” Santiago 3:1-12 El vocabulario del cristiano es diferente, ya somos nuevas criaturas, ya las cosas viejas pasaron y hemos entregado el control de todo nuestro ser al Señor. La fe tiene niveles y se activa si la boca la proclama. Con el corazón se creen las promesas y con la boca se activan. Mi corazón creyó que soy salvo para justicia y con la boca lo confieso para demostrarlo. Podemos estar llenos de bien pero nada se activa si no se dice. Cuando confesamos algo, hacemos evidente lo que tenemos dentro. No puede usted ser un cristiano que en la reunión dice Aleluya y amén a todo y afuera, con sus amigos, dice otra cosa. Dios sabe lo que habla en todo lugar y debe ser sincero. ¡Exprese su fe sin timidez! La gente del mundo leproso canta feo y canta de tonterías y no se avergüenza, hablan de tanta suciedad y perversión y no se avergüenzan. ¿Por qué usted y yo no cantamos alabanzas y les hablamos de las cosas importantes que se nos han encargado? “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen El Nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.” Sofonías 3:9 “La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Colosenses 3:16 “Esto, pues, digo y requiero en El Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:17-32 El Salmo 116:10 dice “Creí por tanto hablé” ¡Esta es una tremenda declaración! así que en medio de la pena hay que creer y hablar con fe. Las promesas deben estar en nuestra boca siempre, aun en medio de los problemas. Hay que hablar lo que Dios dice, no lo que nuestra alma afligida quiere que digamos. Si no hablamos palabras de confianza, nuestra fe es vacía. La fe produce algo cuando se cree y se habla, no cuando se queda guardada dentro del corazón. Además, las palabras de fe se reciben cuando se tiene el corazón dispuesto, de lo contrario, caen en tierra desierta. En medio de la aflicción hablemos del gozo del Señor que es nuestra fuerza y de lo que esperamos que haga. En medio de la enfermedad hablemos de la llaga de Jesús por la que somos sanados. Hablemos bien a pesar de la aflicción. Debemos aprender a liberar El Poder de Dios en nuestra vida a través de declaraciones y acciones. Las palabras aumentan los sentimientos e influyen en ellos, sean buenos o malos, así que hable bien para que sus sentimientos siempre sean buenos. Si su sentimiento de inseguridad es grande, se volverá gigante al decirlo. Hable de su seguridad en Cristo para que crezca y consuma a su inseguridad. Las buenas palabras deben consumir la mala realidad. Si digo que no tengo, no tendré, si digo que tendré, así será. Demuestre su fe con sus palabras, conversaciones y expresión. ¿Qué dice Filipenses 4:13? El bien y el mal necesitan de una lengua que los diga, para que se cumplan. Entonces, es necesario dominar esa lengua pero La Biblia dice que no se puede. La solución es corregir nuestro corazón que es la fuente, el origen de lo que decimos. La lengua es el vehículo, no la fuente. “Creí por tanto hablé” Salmo 116:10 ¿Ya conoce al que cambia el corazón? De no haber sido por esa experiencia de Isaías, tal vez no tendríamos en El Evangelio “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su Nombre Emanuel… … Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su Nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz… …Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios… … Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca… … El Espíritu de Jehová El Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado…” ¡Gloria a Dios! ¡Gloria al Señor! Porque lo que salía de la boca de Isaías era el fuego del cielo que lo tocó, poder, vida, autoridad, promesas, buenas nuevas. Por eso es llamado El Evangelista del Antiguo Testamento. ¡Impresiona, claro que impresiona! ¡Es para usted que quiere servir al Señor! ¿Quiere publicar La Salvación? ¿Quiere llevar esperanza? ¿Quiere dar Consejo y Consuelo? ¡No son sus talentos naturales! ¡Necesita ese carbón en su corazón! Mire lo que les pasó a los discípulos: “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.” Hechos 4:13 El Remedio: En base a la visión que tuvo Isaías, descubrimos que lo que trasforma es un encuentro real con Dios. Con su Gloria, con su Santidad y con su Poder. ¡Un serafín le quemó la boca! ¿Para qué? ¿Usted quiere ver un serafín? Lo entiende ahora… Dios no dice “¡Sean poderosos como yo soy poderoso!” ni “¡Sean omniscientes como yo soy Omnisciente!” Él dice “¡Sed santos porque Yo Soy Santo!” ¡Así que todo en este mundo está leproso! La educación, el dinero, el gobierno, las modas, las celebraciones, las religiones, todo está amal, leproso, podrido y habitamos en medio de estas condiciones, ¿Qué nos queda? oímos la voz del Señor, que dice: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Pero antes de responder: “¡Heme aquí, envíame a mí!” antes de poder servirle, necesitamos que Él queme nuestros labios con su fuego. CENTRO CRISTIANO HISPANO P. O. Box 3455 Santa Rosa, CA. 95402 cchsr@gmx.us
VIEW FULL VERSION: Link