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Title: EL SUEÑO DE DIOS EN TU VIDA
Tags: 2 Reyes 4: 32-36
Blog Entry:   El    sueño de Dios en tu vida “Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová. Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos. Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo” (2 Reyes 4: 32-36). La extraña forma en que vemos en este pasaje al profeta Eliseo resucitando a un niño, nos hace pensar en las muchas formas como Dios, ejerce su soberano poder para sanar a las personas y llevarlas del luto a la felicidad. Eliseo hace cosas muy raras en este pasaje con el propósito de resucitar al niño, lo que suscitó que su fe y su denuedo hicieran que se realizara el milagro y el niño reviviese. La secuencia de hechos fue la siguiente: Orar a Dios, tenderse sobre el niño, poner su boca en la del muchacho, sus ojos sobre sus ojos y sus manos, sobre las manos suyas; después lo vemos pasear en la casa como un loco, de una a otra parte, y después lo vemos subir, y tenderse nuevamente sobre el niño y ahí es cuando vino la respuesta sobrenatural de Dios; el niño estornudo siete veces y abrió los ojos volviendo a la vida. Lo importante que aquí sucede, es que el niño que había muerto, matando las ilusiones de la sunamita con respecto a él, ahora ¡había resucitado! Y con ese cuerpo resucitado, indudablemente que resucitarían todos los sueños de ella respecto al futuro del niño. Esto llevado al ámbito espiritual, nos ha sucedido a muchos en la práctica. Le hemos pedido a Dios sueños y proyectos, que nos han sido dados en forma generosa y que por ciertas circunstancias de la azarosa vida, no los hemos podido realizar y se nos han muerto en nuestras manos. Nos hemos molestado, indignado con Dios, echando a tierra esas legítimas aspiraciones. Aquí vemos a una mujer, buscar con denuedo la presencia de Dios en su vida y en la del hijo, el cual fallece, muriendo con él, el sueño que Dios le había concedido, y que también había muerto, pero ella corrió a buscar al varón de Dios y le pide su intercesión, para que se realice el milagro de volver al sitio inicial. Nosotros, como la sunamita, tenemos que comprender, que llorando no vamos a resolver nada, que conformándonos al mundo no vamos a crear nada nuevo, y que solamente buscando la presencia de Dios en nuestras vidas, podemos tener la oportunidad de obtener un milagro generosos de parte de Dios. Quizás muchos de nuestros sueños y esperanzas han muerto y están empolvándose en el baúl de los recuerdos, el año 2008, es una bella oportunidad de vida, para buscar esa presencia de Dios, que nos permita el milagro de que nuestros sueños resuciten y podamos hacerlos realidad. Eliseo buscó la manera de resucitar al niño, y cuando se recostó sobre él, la segunda vez, fue que el Espíritu Santo en la boca de Eliseo trasmitió esa vida sobrenatural que hace que lo que está muerto resucite, lo buscó y lo encontró devolviendo al niño vivo a la sunamita. Tú hoy debes buscar la presencia de ese Espíritu en tu ser, para que Él te infunda el poder, aquel grandioso poder que levantó de los muertos a Jesús, y que te permitirá resucitar tus sueños e ilusiones. Pues resucitando en ellos, podrás encontrar la fuerza para vivir y el camino para servir a tus semejantes.                                             DAVIS GREEN                                             Mexico 07-07-2008